lunes, 20 de agosto de 2007

Luego del terremoto del 15 de agosto. ¿Qué hacer?

Los sucesos que nos han tocado vivir el pasado 15 de agosto, día en el que nos tocó sufrir uno de los eventos mas dañosos con que la naturaleza puede castigar a los habitantes de este nuestro planeta, quedarán para siempre grabados en nuestras memorias. La sensación de peligro extremo y la impotencia por no poder hacer nada para contrarrrestar la fuerza de un fenómeno natural, son marcas que llevaremos por siempre en el recuerdo.


Luego de ocurrido el siniestro y de haber tratado de contribuir, de una manera u otra, a restañar las heridas de nuestros hermanos, nos queda por delante la tarea siguiente.


La tarea que se presenta ahora para todos nosotros, en conjunto, es el procurarnos un plan de acción para contingencias de este tipo, la ejecución de tareas preventivas que nos permitan estar preparados para afrontar los resultados de otro evento dañoso como el que acabamos de vivir.


Nuestro accionar debe ser encausado de tal manera que, dentro del plazo mas breve posible, podamos contar con un sistema de autoprotección ciudadana eficiente y de respuesta inmediata.


En el diseño de dicho sistema debemos estar involucrados todos y cada uno de los ciudadanos. El Estado en su conjunto nos ha proporcionado evidencias mas que suficientes de su incompetencia para el manejo de un sistema como el que se requiere en circunstancias como las que nos ha tocado vivir. Habiendo quedado en evidencia la inutilidad del aparato estatal y la incompetencia de los encargados de su manejo, la única alternativa que nos queda a los ciudadanos es organizar el sistema de autoprotección ciudadana desde las propias bases de la sociedad; ciudadanos organizados en células gestadas dentro de las propias organizaciones vecinales, comités de residentes, juntas directivas, etcétera.


Se me ocurre un sistema de organización que se inicie por el agrupamiento de vecinos pertenecientes a grupos residenciales o urbanizaciones o sectores o asociaciones. Estos vecinos agrupados de dicha manera tendrán por primera tarea el autoorganizarse generando desde su seno un grupo encargado de las labores de coordinación, para que trabajando todos unidos puedan proceder al empadronamiento de todas las personas que integran la organización, la identificación y señalización de zonas seguras dentro de los confines del ámbito geográfico que ocupan, vías de evacuación a ser utilizadas durante la ocurrencia de algún siniestro. Para la identificación de las zonas seguras y las vías de evacuación que conduzcan a ellas se deberá exigir la intervención del organismo estatal que, supuestamente, cuenta con los especialistas necesarios, el Instituto de Defensa Civil. El contar con zonas seguras perfectamente identificadas y señaladas facilitará la realización de simulacros de emergencia, incrementando la velocidad de reacción en caso de ocurrir un siniestro, aminorando de este modo el número de víctimas.