jueves 21 de febrero de 2008
lunes 20 de agosto de 2007
Luego del terremoto del 15 de agosto. ¿Qué hacer?
Los sucesos que nos han tocado vivir el pasado 15 de agosto, día en el que nos tocó sufrir uno de los eventos mas dañosos con que la naturaleza puede castigar a los habitantes de este nuestro planeta, quedarán para siempre grabados en nuestras memorias. La sensación de peligro extremo y la impotencia por no poder hacer nada para contrarrrestar la fuerza de un fenómeno natural, son marcas que llevaremos por siempre en el recuerdo.
Luego de ocurrido el siniestro y de haber tratado de contribuir, de una manera u otra, a restañar las heridas de nuestros hermanos, nos queda por delante la tarea siguiente.
La tarea que se presenta ahora para todos nosotros, en conjunto, es el procurarnos un plan de acción para contingencias de este tipo, la ejecución de tareas preventivas que nos permitan estar preparados para afrontar los resultados de otro evento dañoso como el que acabamos de vivir.
Nuestro accionar debe ser encausado de tal manera que, dentro del plazo mas breve posible, podamos contar con un sistema de autoprotección ciudadana eficiente y de respuesta inmediata.
En el diseño de dicho sistema debemos estar involucrados todos y cada uno de los ciudadanos. El Estado en su conjunto nos ha proporcionado evidencias mas que suficientes de su incompetencia para el manejo de un sistema como el que se requiere en circunstancias como las que nos ha tocado vivir. Habiendo quedado en evidencia la inutilidad del aparato estatal y la incompetencia de los encargados de su manejo, la única alternativa que nos queda a los ciudadanos es organizar el sistema de autoprotección ciudadana desde las propias bases de la sociedad; ciudadanos organizados en células gestadas dentro de las propias organizaciones vecinales, comités de residentes, juntas directivas, etcétera.
Se me ocurre un sistema de organización que se inicie por el agrupamiento de vecinos pertenecientes a grupos residenciales o urbanizaciones o sectores o asociaciones. Estos vecinos agrupados de dicha manera tendrán por primera tarea el autoorganizarse generando desde su seno un grupo encargado de las labores de coordinación, para que trabajando todos unidos puedan proceder al empadronamiento de todas las personas que integran la organización, la identificación y señalización de zonas seguras dentro de los confines del ámbito geográfico que ocupan, vías de evacuación a ser utilizadas durante la ocurrencia de algún siniestro. Para la identificación de las zonas seguras y las vías de evacuación que conduzcan a ellas se deberá exigir la intervención del organismo estatal que, supuestamente, cuenta con los especialistas necesarios, el Instituto de Defensa Civil. El contar con zonas seguras perfectamente identificadas y señaladas facilitará la realización de simulacros de emergencia, incrementando la velocidad de reacción en caso de ocurrir un siniestro, aminorando de este modo el número de víctimas.
domingo 24 de junio de 2007
Carta de un león a otro
Perdón hermano mío si te digo que ganas de escribirte no he tenido, no sé si es el encierro, no sé si es la comida o el tiempo que ya llevo en esta vida.
Lo cierto es que el zoológico deprime y el mal no se redime sin cariño, si no es por esos niños que acercan su alegría sería más amargo todavía.
A ti te irá mejor, espero, viajando por el mundo entero, aunque el domador, según me cuentas, te obligue a trabajar más de la cuenta.
Tu tienes que entender, hermano, que el alma tiene de villano, al no poder matar a quien quisiera descarga su poder sobre las fieras.
Muchos humanos son importantes, silla mediante, látigo en mano.
Pero volviendo a mí, nada ha cambiado, aquí, desde que fuimos separados, hay algo, sin embargo, que noto entre la gente, parece que miraran diferente.
Sus ojos han perdido algún destello, como si fueran ellos los cautivos, yo sé lo que te digo, apuesta lo que quieras que afuera tienen miles de problemas.
Caímos en la selva, hermano, y mira en qué piadosas manos, su aire está viciado de humo y muerte y quién anticipar puede su suerte
Volver a la naturaleza sería su mayor riqueza, allí podrán amarse libremente y no hay ningún zoológico de gente.
Cuídate, hermano, yo no sé cuándo, pero ese día viene llegando.
Lo cierto es que el zoológico deprime y el mal no se redime sin cariño, si no es por esos niños que acercan su alegría sería más amargo todavía.
A ti te irá mejor, espero, viajando por el mundo entero, aunque el domador, según me cuentas, te obligue a trabajar más de la cuenta.
Tu tienes que entender, hermano, que el alma tiene de villano, al no poder matar a quien quisiera descarga su poder sobre las fieras.
Muchos humanos son importantes, silla mediante, látigo en mano.
Pero volviendo a mí, nada ha cambiado, aquí, desde que fuimos separados, hay algo, sin embargo, que noto entre la gente, parece que miraran diferente.
Sus ojos han perdido algún destello, como si fueran ellos los cautivos, yo sé lo que te digo, apuesta lo que quieras que afuera tienen miles de problemas.
Caímos en la selva, hermano, y mira en qué piadosas manos, su aire está viciado de humo y muerte y quién anticipar puede su suerte
Volver a la naturaleza sería su mayor riqueza, allí podrán amarse libremente y no hay ningún zoológico de gente.
Cuídate, hermano, yo no sé cuándo, pero ese día viene llegando.
PREGÓN

Señor que no me mira
mire un poco
yo tengo una pobreza para usté
limpia
limpia
nuevita
bien desinfectada
vale cuarenta
se la doy por diez
señor que no me encuentra
busque un poco
mueva la mano
desarrime el pie
busque en su suerte
en todos los rincones
piense en las muchas cosasque no fue
le vendo la pobreza
es una insignia
en la solapa puede convencer
qué cosas raras pasan en el mundo
usté tiene agua
yo no tengo sed
tiene su cáscara
su Dios
su diablo
su fe en los cielos
y su mala fe
lo tiene todo menos la pobreza
si no la compra
llorará después
va como propaganda
como muestra
quizá le guste y le coloque cien
pobreza sin los pobres
por supuesto
ya que los pobres
nunca huelen bien
pobreza abstracta
sin harapos
pulcra
noble al derecho
noble al revés
pobreza linda para ser contada
después del postre
y antes del café
señor que no me mira
mire un poco
yo tengo una pobreza para usté
mejor no se la vendo
le regalo
la pobreza por esta única vez.
Benedetti, Mario
NOSTALGIA
Hace ya diez años
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive de prisa no vive de veras,
quien no echa raíces no puede dar frutos.
Ser río que recorre, ser nube que pasa,
sin dejar recuerdo ni rastro ninguno,
es triste y más triste para quien se siente
nube en lo elevado, río en lo profundo.
Quisiera ser árbol mejor que ser ave,
quisiera ser leño mejor que ser humo;
y al viaje que cansa
prefiero terruño;
la ciudad nativa con sus campanarios,
arcaicos balcones, portales vetustos
y calles estrechas, como si las casas
tampoco quisieran separarse mucho...
Estoy en la orilla
de un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
que en cada montaña da vueltas a un nudo;
y entonces comprendo que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua,
que el paisaje es mustio...
¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento
nostalgia, ya ansío descansar muy junto
de los míos!... Todos rodearán mi asiento
para que les diga mis penas y mis triunfos;
y yo, a la manera del que recorriera
un álbum de cromos, contaré con gusto
las mil y una noches de mis aventuras
y acabaré en esta frase de infortunio:
?¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive de prisa no vive de veras,
quien no echa raíces no puede dar frutos.
Ser río que recorre, ser nube que pasa,
sin dejar recuerdo ni rastro ninguno,
es triste y más triste para quien se siente
nube en lo elevado, río en lo profundo.
Quisiera ser árbol mejor que ser ave,
quisiera ser leño mejor que ser humo;
y al viaje que cansa
prefiero terruño;
la ciudad nativa con sus campanarios,
arcaicos balcones, portales vetustos
y calles estrechas, como si las casas
tampoco quisieran separarse mucho...
Estoy en la orilla
de un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
que en cada montaña da vueltas a un nudo;
y entonces comprendo que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua,
que el paisaje es mustio...
¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento
nostalgia, ya ansío descansar muy junto
de los míos!... Todos rodearán mi asiento
para que les diga mis penas y mis triunfos;
y yo, a la manera del que recorriera
un álbum de cromos, contaré con gusto
las mil y una noches de mis aventuras
y acabaré en esta frase de infortunio:
?¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
JOSE SANTOS CHOCANO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


